Mueble bar en el salón
De pared, esquinero o empotrado en una hornacina. Encimera con la vinoteca debajo, baldas iluminadas encima y los mismos frentes que el mueble de la tele o la librería, para que parezca parte del salón y no un añadido.
Diseñamos, fabricamos e instalamos vinotecas y muebles bar a medida en Palma y toda Mallorca: tu bar en casa, con la vinoteca integrada, una nevera para lo que se sirve frío, barra o encimera para preparar y servir, y sitio para botellas, copas y licores. Para una copa tranquila o para cuando viene gente, con todo a mano y sin tener que ir a la cocina.
Casi nunca hay una habitación libre esperando a este mueble. Lo normal es sacarlo de un hueco del salón, de un tramo de la cocina o de un espacio que se usa poco. Te ayudamos a ver qué lugar de tu casa encaja mejor con tu idea, y a llevarla a la realidad.
Ver diseño y reforma de cocinasDe pared, esquinero o empotrado en una hornacina. Encimera con la vinoteca debajo, baldas iluminadas encima y los mismos frentes que el mueble de la tele o la librería, para que parezca parte del salón y no un añadido.
Un tramo de la línea, de la isla o de la península reservado a bebidas: vinoteca y nevera bajo encimera, cajón para abridores y copas a mano. Se diseña con la cocina y comparte encimera y tirador.
Una bodega, una sala, un sótano o un porche cerrado con una encimera larga, botellero, baldas iluminadas y el frío debajo. Es la versión para quien recibe a menudo y tiene dónde ponerla.
Concentramos aquí todo lo importante: distribución, medición, elección de materiales, presupuesto, pedido e instalación. Así sabes qué incluye el servicio y qué decisiones tomamos contigo en cada fase.
Nos cuentas qué mueble necesitas, qué sueles servir, qué quieres guardar, qué estilo buscas y qué presupuesto quieres respetar.
Comprobamos medidas, tomas, instalaciones, huecos, alturas y recorridos para proponer una distribución cómoda y realista.
Ves puertas, encimeras, tiradores y acabados en una visita 1 a 1 en showroom privado, con asesoramiento personal.
Combinamos catálogo, módulos adaptados y detalles a medida para equilibrar estética, uso diario y presupuesto.
Coordinamos pedido, entrega y montaje, y revisamos contigo los ajustes finales para que el mueble bar quede bien resuelto.
Es la pieza que da nombre al mueble y la primera decisión: dónde va y de qué tamaño. Condiciona el reparto del resto del mueble, la toma de corriente y si el conjunto se puede cerrar con puerta.
La más habitual en cocina y en barra: 30, 45 o 60 cm de ancho, integrada en la línea de muebles bajos como un lavavajillas. De 20 a 50 botellas según el ancho, con una o dos zonas de temperatura. Y si el espacio es muy justo, existe la de 15 cm, del ancho de un especiero, para unas 8 botellas.
A la altura de los ojos, en un mueble alto junto al horno o al frigorífico. Se ve y se coge mejor, admite más botellas y las dos zonas separadas, blancos y tintos, tienen más sentido.
Una vinoteca de libre instalación ventila por detrás y necesita aire alrededor; una integrada ventila por el zócalo frontal y se puede empotrar del todo, con puerta panelada incluso. Cuál eliges decide cómo se diseña el mueble.
No es imprescindible, y hay muebles bar que van perfectamente sin ella. Pero si cabe, una nevera cambia mucho el uso: poder servir algo frío sin ir a la cocina, y si además hay agua cerca, aclarar una copa sin moverte.
Bajo encimera, panelada con el mismo frente que el resto del mueble o con puerta de cristal para ver qué hay. Es donde van los refrescos, la tónica, las cervezas y lo que la vinoteca no debe enfriar.
Un seno pequeño con grifo alto para aclarar copas y llenar la coctelera. Solo si hay toma de agua y desagüe cerca; si no, se diseña sin él y con una bandeja para lo que gotea.
Casi todo pasa sobre la encimera: apoyar botellas, preparar una copa, dejar una bandeja. La barra con taburetes es un extra que tiene sentido en algunos espacios y en otros no, y las dos se pueden combinar en el mismo mueble.
A 90 cm, como la de la cocina, y con el mismo material o uno a juego. Es la más habitual: una superficie corrida sobre la vinoteca y la nevera con sitio para coctelera, tabla y bandeja, que se integra en el salón sin parecer un bar.
Si hay sitio para taburetes, la barra puede ir a 105-110 cm con taburete alto, o quedarse a 90 cm con taburete bajo. Necesita un vuelo de 25 a 30 cm para las piernas y unos 60 cm por taburete: con dos, no baja de 1,20 m.
Si no cabe ni la encimera a la vista, un mueble bar cerrado con puertas plegables o una tapa que se despliega convierte un hueco de 1 m en zona de servir cuando toca y en armario el resto del tiempo.
Lo que no va en frío también tiene que tener sitio: el vino de guarda, los licores, las copas de cada cosa y los accesorios. Aquí se decide qué se enseña y qué se esconde.
Nichos horizontales para el vino que descansa, verticales para licores y botellas abiertas. En madera, en el mismo frente del mueble o en metal negro, y siempre a la medida de las botellas que tienes, no de las del catálogo.
Copas colgadas boca abajo bajo una balda, baldas de vidrio con tira LED por detrás para las botellas bonitas. La luz cálida y regulable es lo que convierte una estantería en el fondo del mueble.
Puertas plegables que se recogen a los lados, un panel corredero o una puerta escamoteable que oculta la trasera entera. Así el mueble se abre cuando hay gente y el salón vuelve a ser salón después.
Un mueble bar convive con líquido, con hielo que suda y con vino tinto que no perdona. Por eso la encimera se elige antes que el color: porcelánico o piedra donde se sirve, madera y chapa en frentes y baldas que solo se tocan, cantos sellados alrededor de la nevera y la vinoteca, y metal en tiradores y detalles, negro o latón, que envejece bien. Y luz cálida, regulable y por detrás de las botellas, no encima.
Guía: tipos de encimeras y cuál elegirCada hueco pide una cosa distinta y no nos casamos con una sola forma de hacerlo. Combinamos módulos de catálogo, piezas fabricadas a medida y el equipo que elijas para que el mueble encaje al milímetro y el acabado sea el mejor posible.
Ver cocinas a medidaBotellero, fondo iluminado, encimera con vuelo y todo lo que envuelve la vinoteca o la nevera. Son las piezas que definen el mueble y las fabricamos a la medida exacta de tu hueco y de tus botellas.
Donde hay pared recta y medidas normales, los módulos de catálogo dan el mismo acabado y permiten poner el dinero en lo que se ve y se toca.
Medimos el espacio, partimos de tu presupuesto y decidimos contigo qué va de cada forma. El resultado es un solo mueble, con los mismos frentes y remates, sin que se note dónde empieza cada cosa.
Es el mueble que más se enseña de la casa, y el que más maltrato recibe una noche de invitados. Te acompañamos para elegir encimera, frentes, luz y herrajes que aguanten copas, hielo y vino, sin pagar por extras que no vas a notar.
Pedir asesoramientoRespuestas sobre el precio, la altura de la barra, dónde poner la vinoteca, si puede ir dentro de un mueble cerrado y cómo añadir la zona bar a la cocina que ya tienes.
Depende de los metros de mueble, de la encimera, de si lleva encimera con vuelo y fondo iluminado, y sobre todo del equipo: la vinoteca y la nevera son una parte importante del presupuesto y van desde modelos sencillos de 30 cm hasta columnas de dos zonas.
Como en el resto de proyectos, partimos del presupuesto que tienes en mente y ajustamos materiales, acabados, equipo y distribución para sacarle el máximo partido. Cuéntanos cómo es el espacio y te orientamos sin compromiso.
Una barra de bar propiamente dicha va a 105-110 cm y se usa con taburetes altos, de unos 75 cm de asiento. Si prefieres una encimera a altura de cocina, 90 cm, van taburetes bajos de 65 cm. En casa la altura de barra se elige cuando se quiere separar ese rincón del resto; la de encimera, cuando se quiere integrar y usar también para desayunar.
Donde vayas a abrir las botellas. En la cocina suele ir bajo encimera, integrada en la línea de muebles bajos, cerca de donde se sirve y con toma de corriente ya prevista. En el salón se convierte en la pieza central del mueble bar y merece ir a la vista, con puerta de cristal. Lo que conviene evitar es ponerla junto al horno, al lavavajillas o a una ventana con sol directo.
Sí, si es una vinoteca de integración: ventila por el zócalo frontal y se puede empotrar del todo, como un frigorífico panelado. Una vinoteca de libre instalación ventila por detrás y necesita aire alrededor, así que dentro de un mueble cerrado acaba calentándose y trabajando de más. Antes de diseñar el mueble te decimos cuál de las dos te conviene.
Sí, y es una de las peticiones más habituales. Se sustituye un módulo bajo por una vinoteca o una nevera de bebidas encastrable, se añade un botellero y se reordena el resto, manteniendo los frentes actuales o cambiándolos si aprovechas para renovar. Si estás pensando en reformar la cocina entera, lo diseñamos desde el principio con la zona bar dentro.
Cuéntanos qué hueco quieres convertir en vinoteca o mueble bar en Palma o cualquier punto de Mallorca y te preparamos una propuesta sin compromiso.