Precio de cocina, no de escaparate
El precio de un anuncio rara vez incluye encimera, electrodomésticos, montaje o remates. Nosotros hablamos siempre del total instalado, para que puedas comparar de verdad.
Una cocina barata no tiene por qué ser una cocina mala. Diseñamos cocinas económicas en Palma y toda Mallorca ajustando el presupuesto donde no se nota y manteniendo lo que hace que una cocina dure. Ni todo de catálogo ni todo a medida; lo que tenga sentido en tu caso.
Una cocina barata es la que sale por el menor coste total: muebles, encimera, electrodomésticos, montaje y remates incluidos. Ese total casi nunca es el precio del anuncio, que deja fuera media cocina. En DLG.studio trabajamos siempre sobre esa cifra, decidiendo contigo qué entra ahora y qué puede esperar. La diferencia entre las dos formas de contar suele ser todo el presupuesto.
Ver el proceso completoEl precio de un anuncio rara vez incluye encimera, electrodomésticos, montaje o remates. Nosotros hablamos siempre del total instalado, para que puedas comparar de verdad.
Dinos con qué cifra te sientes cómodo y diseñamos dentro de ella. Es más útil que enseñarte una cocina que no vas a poder pagar y luego ir quitando cosas.
Hay piezas que, si fallan, se llevan por delante el ahorro. Ahí no recortamos, y te explicamos por qué antes de que decidas.
Una cocina no tiene un precio: tiene decisiones. Estas son las que más mueven el presupuesto, de la que más ahorra a la que menos. En tu proyecto usaremos las que encajen; no hace falta aplicarlas todas.
El gasto que no se ve es la obra. Si conservamos dónde están el agua, el desagüe y los puntos de luz, desaparece una parte importante del presupuesto antes de elegir un solo mueble.
No todas las cocinas necesitan la misma gama. Ajustamos el nivel del mueble a cómo vas a usar la cocina y a cuántos años quieres que aguante, y ponemos el dinero en las decisiones que la hacen durar en vez de repartirlo por igual.
Columnas extraíbles, cuberteros de madera, apertura eléctrica, iluminación interior. Casi todos tienen una versión que resuelve lo mismo por bastante menos: un cajón hondo bien organizado en lugar de una columna extraíble, un cubertero de melamina en lugar de uno de madera maciza. Buscamos ese equivalente antes de quitar nada.
Es donde más fácil es pasarse. Ajustamos prestaciones y marca a lo que de verdad vas a usar, y si los que ya tienes están en buen estado se quedan. Si prefieres comprarlos por tu cuenta, te damos las medidas y dejamos los huecos preparados.
Son las piezas que, cuando fallan, no se reparan: se cambian, y para cambiarlas hay que desmontar. Por eso las tratamos aparte del resto del presupuesto.
Una laminada con alma de tablero se hincha sin remedio si entra agua por el corte del fregadero, y entonces se cambia entera. Un porcelánico o una piedra no tienen ese punto débil, y un compacto HPL tampoco, porque es macizo y no lleva tablero dentro.
Unos herrajes de marca se sustituyen diez años después por unos euros. Unos genéricos obligan a cambiar la puerta o el cajón completo, porque para entonces ya no hay recambio.
Es el que más sufre de toda la cocina. Tablero hidrófugo, zócalo bien sellado y una fuga que puedas ver a tiempo cuestan poco y evitan rehacer media cocina.
Ningún material es malo por sí mismo: cada uno rinde donde le corresponde y con el cuidado que pide. Un laminado bien sellado y bien mantenido dura años; ese mismo laminado con agua estancada en la junta se hincha en unos meses. Elijas lo que elijas, te damos las pautas para que dure.
Puedes compararlos en mano: un laminado frente a un lacado, la diferencia real entre dos encimeras y dónde merece la pena poner el dinero. Con cita previa, sin compromiso y sin que nadie te empuje a subir de gama.
Pedir asesoramiento
Proyecto real de reforma en Palma: renovamos una cocina anticuada y poco funcional para ganar almacenaje, zona de trabajo y sitio para lavavajillas y microondas
Ver proyecto
Lo que más nos preguntan quienes llegan buscando una cocina barata en Palma o en cualquier punto de Mallorca.
Depende de cuatro cosas, y ninguna se puede adivinar por teléfono: cuántos muebles necesitas, si hay obra o se mantiene la distribución, qué encimera lleva y qué electrodomésticos entran. Cualquier cifra que te den sin ver el espacio es una estimación que luego se mueve.
Lo que sí podemos hacer en la primera conversación es decirte con franqueza si tu presupuesto da para lo que tienes en la cabeza, y qué habría que ajustar si no llega. Preferimos decirlo al principio y no después de tres visitas.
No, si sabes en qué se ha ahorrado. Una cocina económica bien planteada recorta en cosas reversibles —acabados, accesorios, gama de electrodomésticos— y mantiene las que no se pueden cambiar luego sin desmontar: la encimera, los herrajes y los tableros de la zona húmeda.
Una cocina barata mal planteada hace justo lo contrario: se ve bien el primer año y empieza a dar problemas al tercero, cuando ya no hay recambio de nada.
A veces sí, y si es tu caso te lo diremos. Lo que casi nunca se parece es el precio del catálogo al total instalado: hay que sumar encimera, montaje, remates, adaptación a las paredes reales y la toma de medidas, que en una vivienda de Mallorca rara vez sale a escuadra.
Nuestro trabajo es que ese total lo sepas antes de empezar, no a mitad de la instalación.
Con los muebles, casi nunca. Los módulos de una cocina van atornillados entre sí, así que no se puede soltar uno sin mover el de al lado, y un aglomerado de veinte años pierde la escuadra o se descompone al liberarlo. Un mueble tira del siguiente y lo que iba a ser un cambio de puertas acaba siendo una sustitución completa.
A eso se suma que un tablero ya taladrado no vuelve a sujetar un tornillo en el mismo punto, y que las bisagras y guías de entonces no tienen recambio compatible. Por eso nadie puede cerrarte un precio antes de desmontar: se firma una estimación y lo que aparezca por el camino lo pagas tú.
Lo que sí reutilizamos siempre que está sano es lo que no forma parte del mueble: la encimera, los electrodomésticos o la campana. Ahí el ahorro es real y no arrastra sorpresas.
Sí, y es la mejor forma de ajustar hoy sin renunciar a nada. Accesorios interiores, cuberteros, iluminación bajo mueble o un electrodoméstico mejor se pueden incorporar después sin tocar el resto de la cocina.
Lo que no se añade luego sin obra es cambiar la distribución o la encimera. Por eso esas dos decisiones las tomamos con calma al principio.
Sí. Trabajamos en Palma y en toda la isla, y un proyecto con presupuesto ajustado recibe el mismo trato que cualquier otro: visita, medición, showroom y una propuesta clara.
Si tu espacio tiene huecos raros o medidas complicadas, a veces la solución económica pasa precisamente por fabricar alguna pieza a medida en lugar de forzar el catálogo.
Cuéntanos cómo es tu espacio en Palma o cualquier punto de Mallorca y con qué cifra te sientes cómodo. Te decimos con franqueza qué se puede hacer con ella.